dissabte, 20 de març del 2010
Mi amigo, Obélix
Nunca te lo he dicho. Pero nuestra amistad siempre ha estado disfrazada de ficción. Porque yo soy Astérix, y tú Obélix; el compenetrante, mi confidente, mi necesidad.
Ha sido mucha espontaneidad junto a ti, porque es una historia espontanea, de sencillas actividades, de sencillas conversaciones. Un cúmulo imborrable en mi pensamiento. Se que me he perdido muchas horas a tu lado, pero nunca huyremos de nuestro humor, nuestro humor fácil, absurdo. Absurdo pero sumamente genial. Porque él nos unio y él nunca nos separará. De él nació la amistad, el mútuo entendimiento, la ayuda.
Porque si hay un problema, una inquietud, un sufrimiento, Obélix estará a mi lado encontrando siempre la mejor solución, el mejor comentario. Siempre con humor, porque el humor cura todas las heridas, así como la filosofía barata, la facilidad total para todo, el lenguaje instantáneo, instantáneo por el simple hecho de soltar las primeras palabras que rondaron por tu cabeza.
Porque todas estas cosas las aprendí de ti. Aprendí a ser un tipo fácil, a saber que pocas cosas en la vida pueden ser malas, a que todo va a sumar y a hablar de manera directa, sincera y veloz.
Mucha Suerte!
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està prou bé la comparació amb Obèlix!
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